Las redes sociales: vínculos a distancia

14 Dic

Por: Alejandro Sampedro Mendoza

Ante la emergencia de un nuevo mundo, el cual Jesús Galindo lo denomina como ciberespacio, surgen al mismo tiempo otras maneras de organización y contacto. Un siglo atrás, nadie habría imaginado la posibilidad de comunicación a miles de kilómetros “en tiempo real”. Según Galindo (2001), en este mundo algunos lo viven aparte con nuevas formas y reglas. En efecto, hoy día los cibernautas navegamos por la red conforme a nuestros intereses.

Pero, ¿Qué pasa cuando nos topamos con individuos que comparten inquietudes similares a las de nosotros? Lo más seguro es que empezamos a relacionarnos por medio de las plataformas virtuales para conversar y “ser amigos”. A groso modo esta es la dinámica primitiva con la que funciona eso que llamamos como redes sociales, producto de las TICs. Se trata de estructuras compuestas por personas conectadas por uno o varios tipos de relación con intereses en común (Islas & Ricaurte, 2013).

Experiencia de un acercamiento a las TICs – Investigación

En un artículo titulado TICs y cultura de investigación, expliqué algunos aspectos sobre la práctica que realizamos en el grupo 1701 de la pre-especialidad en investigación y docencia apropósito del uso de estas tecnologías aplicadas a los proceso de investigación. Los resultados nos indicaron la necesidad de su manejo y actitud crítica para la coordinación de acciones. Además, A partir de los resultados que se obtuvieron con respecto a un diagnóstico de la cultura de investigación de algunos especialistas, existen coincidencias en relación con lo planteado por Margarita Maas (2007): hay un bajo nivel de competencia tecnológica y cibercultura@l.

Mencioné también el diseño de sistemas de información electrónicos que nos permitieron la construcción de objetos de estudio por líneas de investigación y que para ello, tuvo que trazarse un proyecto de investigación por cada una. El proyecto que está a cargo de la línea en que trabajo, se titula: Las redes sociales y la formación de vínculos afectivos.
Este planteamiento surgió a partir de un problema práctico detectado en notas periodísticas halladas en la web, las cuales señalan diversos conflictos entre parejas debido al uso de las redes sociales. Una de las notas, se basó en un estudio cuantitativo realizado por la Universidad de Missouri y acusó responsabilizó a Facebook por los problemas en las relaciones amorosas.
Sin embargo, en México solo tres tesis han abordado el proceso del enamoramiento en las redes, aunque ninguna sobre los supuestos malentendidos. Por esta razón, decidí proponer una investigación al respecto. No obstante es posible trazar otros temas que guarden relación con la comunicación y las TICs. Con este fin surgió la línea de investigación en comunicación y tecnología, la cual se enfoca al estudio de los procesos de comunicación que se llevan a cabo a través de los recursos digitales y/o telecomunicaciones.

El contexto que engloba a las tecnologías digitales está constituido por la web, espacios de chat, blogs, audio y vídeo en línea (AMIC, 2013). De esta manera, todas aquellas personas interesadas en estos temas podrán contribuir a la construcción de objetos de estudio bajo esta línea.

Referencias:

Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación, (30 de junio, 2013). Recuperado el 01 de octubre del 2013, de: http://www.amicmexico.org/amic/index.php?option=com_content&task=view&id=20&Itemid=40

Galindo, C. L. J. (2001). Redes y comunidades virtuales. Grupo de Acción en Cultura de Investigación. Recuperado el 30 de noviembre del 2013, de: http://www.geocites.com/diplotecnicas/diplomado.htm

González, J.; Amozurrutia, J.; & Maas, M. (2007). Cibercultura e iniciación a la investigación. México: CEIICH, UNAM.

Islas, O. & Ricaurte, P. (2013). Investigar las redes Sociales. Comunicación total en la ubicuidad. México: Razón y Palabra.

El cine mexicano como herramienta para la difusión de la historia prehispánica de México

9 Dic

René León Valdez

El cine es una forma simbólica cultural que muestra un reflejo de la sociedad y la naturaleza que ésta asume dentro del entorno social en el cual se desarrolla. El proceso de creación de historias ficticias o basadas en algún acontecimiento real está condicionado por el entorno de los sujetos que se encargan de dar vida a personajes, situaciones y contextos que serán consumidos por un público en las salas de cine. En el caso especifico del cine de corte histórico, las producciones cinematográficas se guían bajo la premisa de lo que se sabe en su momento sobre el tema histórico que se está desarrollando en las cintas cinematográficas, aunque los más adecuado seria suponer que están influidas por lo que se cree que se sabe sobre el acontecimiento histórico.

Un ejemplo de esto son las cintas que abordan pasajes de nuestra historia nacional, en especifico, sobre la época prehispánica, periodo que nos parece muy lejano por su antigüedad, pero que se muestra rico en cuanto al desarrollo de personajes, historias y escenarios donde se puede apreciar cómo era la vida de los antiguos mexicanos antes de la llegada de los españoles. No hay duda de que en las cintas que desarrollan parte de nuestra historia prehispánica son constantes y visibles los estereotipos y la visión parcial de la compleja estructura social que tuvieron los antiguos mexicanos durante el reinado de culturas milenarias e importantes como los mexicas, teotihuacanos, olmecas, toltecas, mixtecas, zapotecas, mayas, etc. Acercarse a lo que el cine mexicano ha “reproducido” en la pantalla sobre nuestros antepasados no es un ejercicio de ocio para los productores que se aventuraron a producir historias sobre eventos en los que los testimonios orales son pocos y los escritos abundan pero son difíciles de accesar a ellos. Más bien refleja el propio transcurso de la disciplina a lo largo de las últimas décadas del siglo XX.

El cine histórico, de corte prehispánico, debe ser considerado como una fuente más sobre la historia antigua de México y los habitantes que poblaron el Valle de México hace ya mucho tiempo y que dieron origen a las primeras sociedades modernas. Este tipo de cine es una fuente de información de primer orden para el análisis del papel de nuestra historia antigua en la época actual y, ante la pregunta de si existe una cinta de ficción que aborde de modo serio y bien informado la historia de las grandes civilizaciones de Mesoamérica, la respuesta es no. En la medida en que el cine registra en sus producciones modos de vida, ideologías, escenarios públicos y privados, lenguaje, etc., representa una herramienta de gran potencial para la investigación arqueológica, etnológica e histórica. Las películas que tratan sobre algún aspecto de la vida prehispánica de México son abundantes, ya sea como tema principal o como contexto de la trama cinematográfica.

Entre ellas, se pueden listar las producciones fílmicas que desarrollan las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac, además de títulos alusivos a la conquista y a los grupos indígenas que siguen habitando el país, aunque su número se ha reducido considerablemente debido a la ola de violencia que se ha apoderado de México durante los últimos sexenios presidenciales. Sin embargo, se siguen manteniendo como ejemplo de la continuidad cultural que caracteriza a la sociedad mexicana. Las producciones se pueden dividir en dos categorías: películas históricas e historias de ficción. En la primera clasificación se comprenden las cintas que intentan recrear una época histórica específica e incluye temas como las vidas, narradas biográficamente, de los gobernantes, las apariciones de la Virgen, la conquista, los primeros años de la Colonia, etc. Junto a éstas, aunque con características distintas, se encuentran las películas relativas a grupos indígenas y los documentales arqueológicos.

Las películas de ficción se presentan en función de la aparición en la trama de algún arqueólogo o de la exploración arqueológica sin la participación de especialistas en la materia. Se hace una breve reseña de las zonas arqueológicas que han sido utilizadas como escenarios para el desarrollo de la trama fílmica y, por último, se presenta una clasificación de las películas de acuerdo al género al que pertenecen: de luchadores, comedia, terror, etc. Es en la época muda, durante los primeros experimentos del cine en México, y en los inicios del sonoro cuando se empiezan a filmar las primeras películas que tenían alguna relación con el mundo prehispánico y las culturas indígenas. Entre las más antiguas filmaciones hechas en México se encuentra una de 1896, con el nombre de “Grupo de indios al pie del árbol de la Noche Triste”. Las películas de estas décadas incluían una cierta cantidad de reportajes que contenían tomas de las zonas arqueológicas y en algunos casos hasta se mostraba la referencia a excavaciones, por ejemplo: “Excavating in Azcapotzalco” (1923).

Referencia

Arqueología Mexicana. Edición Especial No. 49 (2013). La arqueología y el cine mexicano. México: Raíces.

 

TICs y cultura de investigación: experiencia de un acercamiento

5 Dic

RESUMEN

La vinculación de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs) a los procesos de investigación, hoy día es una necesidad para la gestión del conocimiento científico. En el presente texto, se enunciará su importancia a partir de una experiencia práctica llevada a cabo entre investigadores en formación y especialistas, así como la relevancia de la coordinación de acciones a través de estas tecnologías.

Palabras clave: TICs, Cultura de investigación, coordinación de acciones

Abstract

Linking Information Technology and Communication (ICT) to the research process, it is now a need for the management of scientific knowledge. Herein, shall state its importance from a practical experiment carried out between researchers and specialists in training, and the importance of coordinating actions through these technologies.

Keywords: ICT, Culture research, coordination of actions

Introducción

Gracias a la comunicación sobrevivimos como especie y a través de ella, hemos sido capaces de crear herramientas para la solución de diversos problemas. Al conjunto de estas herramientas, le denominamos tecnología. La tecnología a su vez, modifica en los individuos sus mecanismos de percepción sensorial y transforma los hábitos, la cultura y hasta la conciencia de aquellos (Díaz, 1995).

Las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs) podrían definirse como sistemas y recursos para la elaboración, almacenamiento y difusión digitalizada de la información (Cejas & Picorel, 2009), que a su vez permiten acceder a la información y comunicarse mejor (Echeverría, 2008).

Con el desarrollo de las TICs, las interacciones entre las personas tuvieron otra forma de llevarse a cabo. Son precisamente las encargadas de ofrecer la posibilidad de acceso al mundo creado desde la Sociedad de la Información y han contribuido de manera definitiva a la descentralización de las actividades productivas y a la aparición del llamado “trabajo inmaterial”, que involucra a la manipulación del conocimiento e información (Sandoval, 2007).

De acuerdo con el enunciado anterior, se deduce que la materia prima de estas tecnologías es la información, elemento clave del que se vale la investigación, misma que se trata de un ciclo que consiste en el uso de la información para indagar a partir de lo que se conoce, transformarlo y así generar nuevos tipos de conocimiento.

Conocemos con el objetivo de construir el mundo en que vivimos y en consecuencia actuar sobre él; los modos en que hacemos posible esta actividad, le denominamos como cultura de investigación. No obstante, los fines que ha tenido tal actividad no necesariamente han tenido que ver siempre con aspectos positivos.

Así como lo enuncia Martín Serrano (1991), hay dos enfoques: el saber instrumental y el saber científico. El segundo está orientado a la concientización de las personas sobre su existencia como individuos y a la vez como miembros de un sistema social que funciona a través de las interacciones entre ellos, mientras que el primero tiene como fin el control de estos seres. Tal práctica guarda cierta relación con las TICs, que pareciera ser que presentan características de ambas perspectivas, en cuanto al acceso de la información para la reflexión y para la creación de nuevas conductas.

Por esta razón es necesario vincular la cultura de la investigación con el uso de las TICs, para

hacer saber a la sociedad los problemas que enfrentamos en especie y que de no resolverse, desencadenarían en otros más graves a tal grado de llevarnos a nuestra propia extinción. Sin embargo, debido a la expansión del sistema capitalista, tal objetivo se complica debido a la instrumentalización de los medios y de la propia tecnología.

Metodología

Hasta aquí se ha mencionado la conceptualización de las TICs y de la relevancia de vincularlas con la cultura de investigación. Ahora, corresponde detallar una experiencia llevada a cabo para la práctica de esta propuesta.

Entre los meses de septiembre y noviembre del 2013, en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM, el grupo 1701 de la pre-especialidad en Investigación y Docencia en la carrera de Comunicación, llevó a cabo la construcción de un objeto de estudio por líneas de investigación, las cuales fueron:

 Comunicación y cultura

 Comunicación y educación

 Comunicación y género

 Comunicación y participación ciudadana

 Comunicación y sociedad

 Comunicación y tecnología

Para lo que fue necesario elaborar sistemas de información electrónicos haciendo uso de la paquetería básica de la compañía Office. Se utilizó el programa Microsoft Excel y en esta plataforma, se capturó la construcción de objetos de estudio obteniéndose un total de 16, cada uno con cinco versiones diferentes.

Para la comunicación a través de Internet, se creó un grupo virtual en la red social Facebook y de esta manera los autores de los sistemas mantuvieron contacto entre sí. Además, para el almacenamiento y libre acceso a los sistemas

de datos, fue utilizado el software Dropbox. Finalmente, a través de un blog en la Red se publicaron los detalles y estado de cada una de las líneas de investigación.

A mediados de octubre, fue diseñada una actividad para contactar en la red a especialistas relacionados con las líneas publicadas. El objetivo consistía en realizar un diagnóstico sobre la cultura de investigación de esos investigadores en relación con el uso de las TICs. De esta manera, se diseñó una adaptación de la técnica Delphi, que de acuerdo con Garavaliay Gredler (2004) y Landeta (2006), citados en Yáñez & Cuadra (2008); trata de lograr un consenso fiable entre las opiniones de un grupo de expertos, a través de una serie de cuestionarios.

Las entrevistas se llevarían a cabo por medio de las plataformas electrónicas que hacen posible la transferencia de audio y video por Internet. Fueron enviados 30 correos electrónicos en los que se solicitaba la concesión para llevar a cabo esta actividad. 20 especialistas se negaron a colaborar y solo cuatro aceptaron participar, de los cuales, solo tres se presentaron a las entrevistas que fueron programadas de acuerdo a la disposición de su tiempo.

Resultados

Como investigadores en formación, los integrantes del grupo 1701 presentaron al principio del curso algunas limitaciones para la búsqueda de información en la red, debido al desconocimiento de los buscadores especializados. A pesar de la creación del grupo virtual en la red social Facebook, ocurrió una fragmentación entre ellos, lo que complicó sus interacciones, reflejándose en poca o nula comunicación y que repercutió en la administración de

las líneas de investigación, donde en algunos casos quedaron a cargo de una sola persona.

De acuerdo con la información proporcionada por los especialistas entrevistados, ellos coinciden en el uso de los recursos electrónicos para el almacenamiento de datos recopilados. Por otra parte, aceptan la importancia de emplear las TICs para la realización de sus investigaciones, específicamente en la búsqueda de información, aunque todos ellos comunican sus resultados únicamente al concluir el proceso, es decir, al publicar sus respectivos artículos sobre lo investigado.

Discusión

Antoni Brey (2009) denuncia un proceso de individualización que ocurre en la sociedad actual que ha dado como resultado la incapacidad de asumir compromisos de manera colectiva, lo cual se relaciona con la fragmentación ocurrida en el grupo 1701 y que evidencia la imposibilidad de llevar a cabo procesos de investigación de manera aislada. Es imprescindible la participación colectiva para la gestión del conocimiento científico, mismo que culmina con su divulgación; ciencia que no se comunica, es ciencia que no existe.

A partir de los resultados que se obtuvieron con respecto al diagnóstico de la cultura de investigación de algunos especialistas, existen coincidencias en relación con lo planteado por Margarita Maas (2007): hay un bajo nivel de competencia tecnológica y cibercultura@l. Debido a esto, la comunicación

científica presenta rezagos en comparación con otros países, aunque está claro que ese no es el único factor que incide en el problema.

En relación con lo anterior, el campo de la investigación en México actualmente se encuentra marginado. De acuerdo con el Ranking Académico de Universidades del Mundo, 2013 la Universidad Nacional Autónoma de México ocupa el lugar número 151 en cuanto a artículos indexados en el Science Citation Index-expadend y Social Science Citation Index. Y si hablamos del ranking que agrupa a las 400 mejores universidades del mundo en los períodos 2010 y 2013, en ningún lugar figura la UNAM.

A partir de las cifras anteriores, resulta difícil hablar de una cultura de investigación, empezando principalmente por la forma en que es enseñada en las escuelas, lugares en donde predomina un enfoque positivista-empirista, que según este, el conocimiento de la realidad se captura a través de experiencias sensoriales que captamos como irritaciones nerviosas (González, 2007).

De hecho Marta Rizo (2006), explica la necesidad de una pedagogía de la investigación que esté basada en la práctica y no en la mera enseñanza del repertorio teórico de técnicas. Tal práctica implica que los estudiantes se asuman como sujetos constructores de conocimiento; por lo que es necesario un cambio de perspectiva para empezar a desarrollar una adecuada cultura de investigación.

Debido al proceso de globalización, la información en Internet crece de manera vertiginosa en relación con nuestra capacidad de procesarla (Mayos, 2009), y a pesar de que aparentemente vivimos en un mundo hiperconectado, los

resultados de la experiencia ya descrita en este trabajo, nos muestra otra realidad, además de que los vínculos que establecemos con otros individuos se llevan a cabo ahora en un medio artificial que nos permite mantenernos en contacto permanente con otras personas, desconectándonos de la realidad (Brey, 2009).

Por esa razón, no solamente es necesario un desarrollo de habilidades para el manejo de las TICs, sino también de una actitud crítica frente a su operación para la coordinación de acciones. Para Morín (2009), esto es no perder de vista el contexto en el que nos desenvolvemos, además de la enseñanza de la condición humana que no haga de las personas meros objetos mecanizados, sino seres capaces de actuar en su mundo con los otros para el desarrollo y resolución de problemas en conjunto.

De hecho, a eso se refiere Margarita Maas cuando nos habla sobre las Comunidades Emergentes de Conocimiento y el enfoque cibercultur@l que a lo largo de aquel texto se propone, siempre y cuando caigamos en lo que Morín denomina como las cegueras del conocimiento: el error y la ilusión.

Conclusión

El desarrollo de una cultura de investigación requiere de un cambio en la perspectiva de su enseñanza vinculada a la práctica, desde una mirada hacia el contexto en el que nos desenvolvemos, con el fin de gestionar conocimiento útil para la resolución de los problemas que afectan a un determinado entorno. Tal

objetivo solo será posible si se hace un uso adecuado de las TICs para el establecimiento de acuerdos entre especialistas en la materia.

Además, es importante llevar a cabo procesos de comunicación entre los investigadores en formación, pues mediante las relaciones y el diálogo se eliminan barreras que obstaculizan la coordinación de acciones y permite un flujo continuo de ideas en la construcción de objetos de estudio, en el desarrollo de la investigación y en la propuesta de alternativas de intervención que más adelante, serán vitales en el campo aplicación.

 Alejandro Sampedro Mendoza

sampedro.unam@gmail.com

Licenciatura en Comunicación

Pre-especialidad en Investigación y Docencia

Universidad Nacional Autónoma de México

Facultad de Estudios Superiores Acatlán

Referencias consultadas:

 Academic Ranking of World Universities (2013). Recuperado el 24 de septiembre del 2013 de: http://www.shanghairanking.com/

 Brey, A.; Inneraty, D.; & Mayos, G. (2009). La sociedad de la Ignorancia y otros ensayos. Barcelona: Libros infronimia

 Cejas, C. & Picorel, J. TICs: Tecnologías de la información y comunicación. Revista argentina de radiología 2009; 73(2): 205-211

 Díaz, N.B (1995). Nuevas tecnologías informativas. Madrid: UCM

 Echeverría, J. Apropiación social de las tecnologías de la información y comunicación. Revista Iberoamericana de Ciencia, tecnología y Sociedad, 2008; 4(10); 171-182

 González, J.; Amozurrutia, J.; & Maas, M. (2007). Cibercultura e iniciación a la investigación. México: CEIICH, UNAM.

Islas, O. & Ricaurte, P. (2013). Investigar las redes Sociales. Comunicación total en la ubicuidad. México: Razón y Palabra.

 Martín S, M. (1991). Teoría de la comunicación: epistemología y análisis de la referencia. México: FES-Acatlán, UNAM.

 Morín, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Francia: UNESCO

 Sandoval, F. E. A. Cibersocioantropología de comunidades virtuales. Revista argentina de sociología 2007; 5(9): 64-89

 University Rankings (2013). Times Higher Education World University Rankings. Recuperado el 24 de septiembre del 2013 de: http://www.timeshighereducation.co.uk/world-university-rankings/

La televisión y la historia

3 Dic

Después de ver una serie televisiva de contenido histórico surgen numerosas dudas entre los estudiantes que pueden ser hábilmente aprovechadas por el maestro para profundizar y aclarar la circunstancia histórica. Tal es el momento de tomar el interés que acaba de manifestarse en el estudiante para que éste se lance con entusiasmo a la investigación del acontecer histórico, pues los que estudian se dan cuenta que para entenderlo necesitan conocer los antecedentes y con esa duda algunos recurren a la búsqueda en libros de historia. Una de las ventajas que ofrece la televisión es que todos pueden ver el programa desde sus hogares, permitiendo el acceso de los estudiantes a ella.

Se pueden formar equipos y en un ambiente en el que todos conocen el tema que se va a tratar, trabajar colectivamente. Al principio es más fácil para el estudiante ver la televisión que leer un libro. El siguiente paso a seguir es que el profesor cree un clima de libertad en el salón, donde los estudiantes se sientan dueños de poder expresar su opinión abiertamente. El programa de televisión se convierte en material de apoyo; es el pretexto para cuestionar y pensar sobre un tema; y una vez que los estudiantes han dado este paso se presenta en ellos una actitud reflexiva, crítica, transformadora que, de ser adecuadamente instrumentada, puede constituirse en el principal muro de contención frente a los mensajes nocivos importados y también en una de las formas más productivas para adaptar o recrear aquellos contenidos que pueden servir a nuestro desarrollo.

Sin necesidad de otras inversiones que las resultantes del mayor y mejor empleo de los recursos humanos y de nuestra capacidad creativa, estaríamos en condiciones de aprovechar la producción externa, para revertir su sentido, o para tratar de incorporarla crítica y activamente a nuestro bagaje cultural.

 Referencias

López Machorro, E. (1990). “La televisión como material de apoyo en la enseñanza de la historia”, en Lerner Sigal, Victoria, La enseñanza de Clío. Prácticas y propuestas para una didáctica de la historia. México: UNAM-CISE-Instituto Mora, pp. 305-309.

 

El Cine y la Historia

3 Dic

Dentro de la labor ejercida por los docentes que imparten la asignatura de historia, sus principales materiales didácticos de trabajo consisten en lecturas historiográficas que introduzcan al estudiante en las principales corrientes históricas desarrolladas por autores clásicos; los manuales y obras monográficas, biografías y crónicas, novelas, libros de fotografías donde puedan apreciar de primera mano los acontecimientos que marcaron al país. La historiografía tradicional es definida como todo aquello que se ha escrito acerca de la historia, no sólo como algo que ocurrió en el pasado sino como un espacio para la reflexión sobre el mismo. Existe una gran diversidad de elementos que pueden contribuir a una narración rica en detalles donde la representación del pasado sea la protagonista, con el único objetivo de una mayor y mejor comprensión. Dentro de los elementos empleados en los procesos de enseñanza de la historia, además de los materiales impresos, cobran especial importancia aquellos que utilizan el lenguaje de las imágenes, entre ellos, el cine.

El cine es una forma específica de la historiografía, considerando que es una interpretación de la realidad que incorpora determinadas ideas o reflexiones, ya sea sobre el pasado, el presente o incluso hasta sobre el futuro. El “cine histórico”, es decir, aquel que tiene como objeto la representación de los acontecimientos del pasado que directa o indirectamente han contribuido a la conformación de los sucesos del presente, es un tema de innumerables discusiones y polémicas que van desde la que alude a su capacidad para generar conciencia social hasta su validez como fuente histórica. Aquí se presentan dos actitudes generales ante el cine histórico: una pretende que el cine puede mostrar directamente a sus espectadores la realidad del pasado –documentales o imágenes de archivo- , y la otra toma en cuenta que cualquier cine que muestra el pasado lo hace a través de imágenes que son siempre las representaciones de éste y nunca directamente su realidad.

Si nos inclinamos por la primera opción, es decir, la postura que afirma que la imagen es la realidad misma del pasado, el cine, como auxiliar en la enseñanza de la historia, se convierte en una simple ilustración visual de los acontecimientos. Esto sucede con los documentales que son utilizados como complemento de lo aprendido en clase. Pero si partimos de la segunda opción, donde la imagen es una interpretación o representación del pasado, el cine puede convertirse en mucho más que en la ratificación de lo visto en el salón de clases, puesto que no sólo muestra ciertos aspectos del pasado, sino que permite analizar los conceptos y las formas con las que éste se representa e interpreta. De esta forma, el cine se vuelve no sólo la recreación de un fenómeno histórico, sino que nos da una versión del discurso del presente en el que se elaboró la película. El cine se vuelve una doble aproximación al pasado: el pasado mismo y lo que se dice de ese pasado.

Existe una gran cantidad de películas históricas que pueden utilizarse con fines didácticos, a manera de apoyo o complemento de lo que se aprende en el salón de clases. Al contemplar la posibilidad de complementar la enseñanza de la historia con la proyección de películas es necesario tomar en cuenta cómo aborda el cine los acontecimientos históricos. Existen tres principios de clasificación sobre la forma en que el cine se acerca a la historia:

  1. El cine documental: Películas que tratan específicamente el acontecimiento histórico utilizando material tomado directamente de los acontecimientos, para después presentarlo a manera de testimonio o reportaje.
  2. El cine histórico de ficción: Aquel que recrea el pasado con actores, guionistas, fotógrafos o directores que pretenden dar una versión de un acontecimiento histórico recreando los hechos especialmente para la lente de las cámaras.
  3. El cine de ambientación histórica: Aquel que desarrolla un tema que no tiene necesariamente importancia histórica, pero que si es representativo de un periodo o acontecimiento cuya representación permite acercarnos al ambiente de determinado momento.

Un curso de historia complementado con películas bien elegidas, previamente estudiadas por el profesor, donde se fomente la discusión y se manifiesten los pros y contras de lo que aparece en la pantalla, garantiza un aprovechamiento más amplio, ameno y atractivo para los alumnos y para el maestro mismo.

Referencias

Pérez Montfort, R. (1990). “El cine en la enseñanza de la historia”, en Lerner Sigal, Victoria, La enseñanza de Clío. Prácticas y propuestas para una didáctica de la historia. México: UNAM-CISE-Instituto Mora, pp. 297-303.

 

La enseñanza de la historia de México es tan joven como el himno nacional

20 Nov

René León Valdez

La enseñanza de la historia patria entre los mexicanos se remonta al periodo de la intervención estadounidense de 1846-1848, donde se pretendia infundir en la juventud mexicana un fervor marcial y patriótico, el cual, no fue suficiente durante el periodo de la invasión. En la época de la Reforma, las rivalidades entre liberales y conservadores se agudizan y la enseñanza de la historia toma dos rumbos diferentes: en las aulas del partido ganador se impuso la imagen hispanófoba y pro Hidalgo de la historia patria. En las escuelas del partido perdedor se impuso la lectura hispanófila y pro Iturbide. Es a finales del siglo XIX cuando hace su aparición en las aulas oficiales un texto histórico con pretensiones de objetividad y verdad absoluta, sin caer en una factura positivista ni libre de prejuicios pragmáticos. La Revolución añade a la creación marcial, patriótica y antihispánica de México un toque de indigenismo e hispanoamericanismo, pero que no impide el uso de la tesis conservadora en las escuelas privadas de paga.

Para 1959 se dispone la oficialización de la enseñanza en el nivel primaria y con esto se suprime, por decreto oficial, la manera conservadora de enfocar el acontecer nacional en las escuelas primarias. Los primeros libros de texto gratuitos y obligatorios tenían el objetivo de infundir en la niñez nacional el espíritu solidario en los hombres a través de la historia del mundo y fomentar tanto virtudes civicas como el amor a México, por medio de la versión nacionalista, indigenista, liberal y revolucionaria de la historia nacional. Esta forma de enseñanza no obtiene los resultados que se esperaban y pronto asume una actitud de apertura y conciliación. Es interesante el factor dentro de los libros de texto gratuitos donde se le concede mayor espacio a los hechos de orden económico o de civilización y a los de orden intelectual o de cultura. Es decir, que ahora ya cuentan con un pequeño espacio los olvidados de la historia: los personajes de la serie vencida, que no cuentan con un nicho de adoración como los personajes de la serie vencedora.

La historia que se enseña actualmente en los niveles de primaria y secundaria supera en mucho a los modelos establecidos en tiempos de Antonio López de Santa Anna, Benito Juárez, Porfirio Díaz y Plutarco Elías Calles. Los discursos históricos de las escuelas de México se han dejado llevar por preocupaciones pragmáticas en primer término y, en segundo, por la razón teórica. Han pretendido hacer buenos hijos de la patria, ciudadanos virtuosos, gente solidaria con su nación y con el mundo, pero no personas bien informadas, y por lo mismo en la capacidad de saberse ubicar en el contexto histórico al cual pertenecen. Con la historia patria se busca la conquista de los ideales sociopolíticos de las luchas de independencia, reforma y revolución, pero que no profundizan  en una verdad histórica de los acontecimientos. Como algunos hombres del pasado deben servir de ejemplo a las jóvenes generaciones, se les maquilla y embellece, se les sacude y borra todo lo que no tuvieron de ejemplar, y como otros difuntos deben contribuir al destierro de la traición a la patria, de la dictadura, de la desigualdad y la injusticia; los afean de mil modos.

Las siguientes propuestas se consideran deseables para un mejoramiento de la calidad de la enseñanza de la historia en las escuelas de México:

  • Enseñar historia americana y mundial, no sólo la de México y sus estados, pero otorgándoles más tiempo a las últimas dos que nos son más propias y son poco difundidas por los medios masivos.
  • Continuar enseñando el pasado propio o nacional desde los tiempos más remotos hasta nuestros días, pero otorgándole mayor espacio a lo acontecido del siglo XVIII hasta la actualidad.
  • No quedarse solamente en el vínculo de los hechos de poder y de guerra, pero tampoco ofrecer el devenir de la civilización y la culturas como simples guarniciones del platillo de la historia política y militar.
  • No suprimir el relato de las grandes hazañas y de las acciones efímeras, además de conceder sitio a sucesos opacos e importantes.
  • No prescindir en los libros de historia de la “relación de los hechos”, pero tampoco de la comprensión de los mismos.
  • No expulsar a héroes de las historias patrias siempre y cuando tengan relevancia como agentes de cambio histórico las generaciones, las clases sociales, los partidos, los clubes, las empresas, los sindicatos y otros grupos de personas de índole económica y mundial.

Los libros de historia de México y de historia de los estados de la República Mexicana no deben concluir con la exposición de lo contemporáneo, sino proponer metas de acción colectiva para un futuro próximo. Las recomendaciones anteriores sólo se pueden lograr mediante herramientas para la enseñanza, sin nuevos manuales y auxiliares didácticos, pues habrá pocos libros de los ya vigentes que se ajusten a los objetivos de una historia verdaderamente mexicana y comprometida sólo con la verdad, ajena a cualquier indoctrinación.

Referencias

González y González, L. (2002). Obras I. Segunda parte: El oficio de historiar; Invitación a la microhistoria; Difusión de la historia. México: El Colegio Nacional.

Contradanza de las Varas

19 Nov

 

 

 

 

 

 

Contradanza de las Varas.

Por:  Sulma Denice Gutiérrez Anaya.

Poster. Identidad cultural. Sulma Gutierrez