Archivo | Comunicación y participación ciudadana RSS feed for this section

¿Apatía o desilusión?

29 Oct

Fabián Orlando Hernández Carranza

¿En realidad los jóvenes son apáticos frente a las situaciones de carácter político en las que se encuentran inmersos, con las que tienen contacto y que de alguna u otra manera padecen de sus beneficios o de sus contras? ¿Los grupos juveniles se rehúsan por naturaleza a relacionarse con el mundo político? Estas preguntas que se plantean, pasan a ser parte de un imaginario colectivo que a través de los años se ha desarrollado y ha cobrado fuerza hasta posicionarse como una doxa que ocupa los territorios simbólicos de la mayoría de la población.

Incluso los mismos jóvenes que son víctimas de tan severa afirmación, la aceptan como tal y la llevan a cabo como una práctica natural dentro de esta etapa de su vida, pocos son los que se alteran y se inician en un proceso que busca la ruptura de esta idea.

El escenario luce un tanto desolador ya que las estadísticas, las encuestas y los informes a través de sus datos duros, de sus cantidades y números han venido confirmando este pensamiento: juventud-apatía. Por un lado según la Encuesta Nacional de Cultura Política y Prácticas Ciudadanas (ENCUP, 2012) nos muestra que más de la mitad de la población (65%) declara tener poco interés en la política, y el 44% dice que el trabajar en una causa común resulta muy difícil organizarse con otros ciudadanos. Estos datos que se refieren a la población en general nos ofrece un diagnóstico negativo, ya que por un lado nos muestra que efectivamente existe un nivel generalizado de apatía frente a la política, pero también nos revela que nos cuesta trabajo relacionarnos, organizarnos, y coordinar acciones con los demás para conseguir un objetivo.

Si acudimos a otro de estos informes, en los que se hace referencia exclusivamente al sector juvenil, podemos constatar que la situación no cambia mucho, pues de acuerdo a la Encuesta Nacional de Valores en Juventud 2012, la mayoría de los jóvenes mexicanos mencionan estar poco o nada interesados por la política (89.6%) estas percepciones parecen respaldar la idea de que los jóvenes presentan una extendida apatía hacia la política.

Según estos datos el mexicano, y especialmente el joven mexicano es apático, y por si esto no fuera poco, los mexicanos nos distinguimos por ser los latinoamericanos más desilusionados con nuestro sistema político (Ackerman, 2011) ya que de acuerdo con el estudio Latinobarómetro 2011 el 73% de la población encuestada está insatisfecha con el funcionamiento de la democracia en nuestro país; sólo el 31% tiene algo de confianza en el gobierno; el 55% cree que la corrupción es el problema más importante para el ejercicio de una plena democracia.

Son datos estremecedores que nos muestran que la población es apática pero por ciertas razones, son tan altos los niveles de insatisfacción y desconfianza, que acaban por generar en los mexicanos una desilusión, depresión e inacción ciudadana. No ven en el Estado la capacidad para resolver los problemas del país, y se genera un pesimismo ciudadano bastante pronunciado, en el que ya no ve a la participación ciudadana como elemento de cambio y transformación (Ackerman, 2011)

Es necesario aclarar que los datos que presentan estas encuestas son de carácter descriptivo, ya que sólo nos dan una aproximación al fenómeno estudiado, nos ofrecen información superficial que nos indica hacia dónde tenemos que dirigirnos a estudiar, nos indican ¿cuáles son esos focos rojos que tenemos que conocer y explicar de manera más detallada? sirven como una especie de diagnóstico del fenómeno.

Un primer acercamiento que podemos hacer frente a este fenómeno es desvelar si realmente la población juvenil es apática o se encuentra desilusionada, pesimista y deprimida, pero ello no es suficiente pues tenemos que acercarnos a conocer a los actores políticos que son parte de este fenómeno (los jóvenes)  y conocer las causas de estas posiciones, para que dejen de ser doxas.  Tenemos que “conocer los motivos que subyacen a las decisiones y conductas de los actores, ideas, valores y sentimientos que los orientan y que explican su actuación” (Moya Palencia, 1982)

Es por ello que resulta indispensable conocer ese lado subjetivo de la vida política que es propio de la cultura política, ya que al conocer la cultura política del sujeto nos estamos adentrando a un conocimiento más profundo, comprensivo y exacto de su actuar, de su participación. Mediante este conocimiento podemos alejarnos de los discursos deterministas y establecidos que permean nuestra sociedad, por lo tanto un primer paso necesario para el abordaje de la participación ciudadana es la Cultura política “como algo que explica el comportamiento político de la población mexicana o de alguno de sus sectores, estratos o grupos; de aquellos elementos que son responsables de la participación de los actores en la vida pública” (Moya Palencia, 1982)

Referencias:

Ackerman, M. J., 2011. De la insatisfacción a la indignación. Proceso, Issue 1827, pp. 51-52.

Encuesta Nacional de Cultura Política y Prácticas Ciudadanas. (2012). recuperada el martes 15 de Octubre del 2013, disponible en:http://bit.ly/R0qQGT

Moya Palencia, M., 1982. Democracia y participación. México: s.n.votos1

Anuncios