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Las idas y vueltas de la educación

5 Nov

Daniel E. Vargas López

 

Estás frente a tu monitor y lees estas líneas. Te encuentras dentro de un lugar que te permite conectarte vía internet desde tu celular, tablet, computadora, o lo que sea que tengas mediante el cual recibes enormes cantidades de información a diario. Y, sin embargo, sigues leyendo esto.

Muchas personas te dicen que mientras tú permaneces pegado a tu monitor allá afuera hay cambios que ocurren día a día y que no se parecen en nada, o se parecen muy poco, a aquellos en los que vivieron esas personas que te lo dicen. Creerles o no eso depende de ti, de tu estructura de conocimiento, pero ten en cuenta que este mundo no recorre dos veces la misma órbita.

Cada que dejas a un lado este tipo de monitores y sales a las calles de tu ciudad te das cuenta de que la sociedad tiene un malestar que pareciera que tú eres el único que lo observa. Basta con que fijes tu vista en la mirada de todas aquellas personas con las que te cruzas: son miradas de frustración, de desesperación, de sopor, de temor, de estrés, de indiferencia, de preocupación, de llanto reprimido o de cansancio. Sí, definitivamente algo anda mal en esta sociedad. Pero… ¿cómo será tu mirada? ¿Tendrá algunas de las características que tú observas en las personas?

Tu rostro se ve reflejado en el cristal de la ventana. Luces con cansancio, al igual que muchos que te rodean. Sin embargo… ¿cansancio de qué?

Puedes hacer un gran listado de tareas o trabajos escolares que tendrás que entregar en días posteriores, pero te aseguro que en el fondo no sólo estás cansado de eso. Estás cansado también de ver a diario el mal humor de los rostros que contemplas. “La respuesta a todo ello se debe en gran medida a las condiciones sociales en las que vivimos”, te aclaras a ti mismo.

Dichas condiciones no se dan de forma casual. Por arriba de todos aquellos ciudadanos con los que te cruzas en tu camino se encuentra un grupo reducido de personas que ostentan un determinado poder cuya fuerza recae en lo que ellos llaman simplemente como masas. Dicho poder tiene el peso en múltiples aspectos del modus vivendi de una sociedad, y, sin embargo, ésta no lo sabe debido al desentendimiento de las consecuencias, la indiferencia ante ello, o ambas.

Entonces… ¿Cuál es la forma en la que los ciudadanos entiendan lo complejas que son las condiciones en las que viven? ¿Cómo hacerles ver que es necesario conocer el contexto histórico de nuestro país? ¿Por qué seguimos permitiendo que la educación y el conocimiento se vean mutilados ante políticas mutilantes? ¿Qué podemos hacer en todo este panorama?

Las anteriores son preguntas que te haces muy a menudo. Cada que miras tu rostro de cansancio reflejado en la gente con la que vas en el mismo camino, casi casi al mismo destino, surge de ti un sentimiento que te incita a desprenderte, que te hace pensar en la posibilidad de cambiar la dirección hasta llegar a un mejor destino.

Estas pueden parecer palabras huecas si sigues continuando en el mismo camino, si sigues pegado a este monitor que te indica que estas líneas están por terminarse. Pero si en vez de leer esto empezaras a plantear estrategias que ayuden a futuro a que cambie esta situación. El reto puede parecer imposible (siempre te han hecho creer imposible), pero depende de ti el aceptar lo que te han hecho creer desde siempre o empezar a generar pequeños grandes cambios.

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