La importancia del conocimiento histórico en las sociedades modernas

21 Ene

René León Valdez

La enseñanza y la investigación histórica dentro de las instituciones educativas han modificado las técnicas y herramientas para analizar los acontecimientos históricos desde una nueva mirada crítica y social. Hasta hace algunos años, la historia se mantenía como una disciplina solitaria cuyos vínculos con otras disciplinas no eran claros para muchos especialistas. En la actualidad, la situación se mantiene casi en el mismo estado, sin embargo, se han dado los primeros pasos para que la historia establezca lazos con otras ciencias sociales para enriquecer el conocimiento y el aprendizaje de los estudiantes. Hoy en día existen variantes de la historia como la económica, agraria, social, demográfica, urbana, cultural, de género, microhistoria, historia de los pueblos sin historia o de los grupos subalternos, de las mentalidades, etc.

Durante la segunda mitad del siglo XX  se dio un incremento en las publicaciones de todo género y de cada una de sus especialidades o áreas temáticas. Lindsay Waters impuso un orden en la forma en cómo los investigadores estaban llevando a cabo sus procesos metodológicos como un requisito indispensable para acceder y ascender a los puestos del profesorado universitario. En un escrito publicado por Waters se hace hincapié en dos factores que amenazan la estructura de las humanidades: la proliferación de obras que no aportan nada al conocimiento significativo de las humanidades y de la historia, y la radicación en las universidades de un “medidor” que le otorga más prioridad a los resultados cuantitativos que a los cualitativos en la producción académica, es decir, que el producto final tiene un valor mucho mayor que la utilidad que pueda brindar a la sociedad en su desarrollo.

Aunado a los factores antes mencionados, es importante mencionar las condiciones de trabajo en las que laboran los profesores universitarios en la actualidad y los esquemas neoliberales que predominan en las instituciones educativas. Los recortes financieros a los presupuestos de escuelas y universidades tienen un impacto negativo en la formación profesional de los estudiantes como los recortes a la contratación de profesores y la inestabilidad de sus contratos, sumado a ello la reducción de inscripciones y egresados en idiomas extranjeros, historia y ciencias sociales, donde también hacen su aparición la deserción de las escuelas y los altos índices de reprobación en las áreas antes mencionadas. Sin duda, los gobiernos que se guían bajo los esquemas capitalistas inclinan más su atención, tanto presencial como económica, a las ciencias duras sobre las humanidades, lo que ha provocado una reducción al presupuesto de las humanidades, trayendo como consecuencia la eliminación de áreas, actividades y profesorado.

El punto de preocupación que se manifiesta en las instituciones de educación básica, media superior y superior de México, tanto en los programas académicos, en los centros dedicados a la investigación, y en la formación de las nuevas generaciones y medios de información, es el espacio cada vez más reducido que ocupa la enseñanza del pasado en los procesos de enseñanza-aprendizaje en las escuelas, donde la estructura de la historia se ha convertido en algo mecánico, memorístico y superficial ocasionando que los estudiantes no sientan interés por aprender la historia de su país y mostrando una actitud de apatía hacia todo lo que tenga que ver con fechas, nombres, lugares y acontecimientos. La historia pierde cada día su papel como ciencia de la diferencia y como instrumento de comprensión de la diversidad y pluralidad propias de las comunidades humanas.

Hay que agregar a lo anterior una preocupante distorsión en el ejercicio de la profesión de historiador: éstos comienzan y tienden a escribir más para ellos mismos y los de su “especie” que hacia la sociedad en general, utilizando un lenguaje técnico que sólo ellos consideran capaces de descifrar. Chris Hedger describe las características de dicho lenguaje: “Es un signo del especialista y del elitista, bloquea la comprensión universal. Inhibe al iniciado para hacer preguntas desagradables. Destruye la búsqueda por el bien común. Encierra a las disciplinas, facultades, estudiantes y finalmente expertos en compartimentos estancos, especializados. Favorece que los estudiantes puedan retraerse en temas atractivos pero de escasa importancia y olvidar las cuestiones morales, políticas y culturales más relevantes”. El conocimiento histórico enseña que desde tiempos ancestrales los seres humanos se organizaron en grupos, tribus, pueblos y naciones donde la característica más importante es la solidaridad. Es el conocimiento que desvela la naturaleza de los seres humanos y nos acerca a los instrumentos que contribuyeron a fortalecer esos vínculos: lengua, etnias, indumentaria, relaciones económicas, estilos de alimentación, el territorio, los vínculos familiares y la organización política. Profundiza el análisis de esos procesos, lo que le da un carácter liberador y no de “fetichización”.

Referencia

Florescano, E. (2012). Historia y ciudadanía. Nexos. Obtenido el 5 de octubre de 2013, de http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=2102959

 

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