Archivo | noviembre, 2013

La enseñanza de la historia de México es tan joven como el himno nacional

20 Nov

René León Valdez

La enseñanza de la historia patria entre los mexicanos se remonta al periodo de la intervención estadounidense de 1846-1848, donde se pretendia infundir en la juventud mexicana un fervor marcial y patriótico, el cual, no fue suficiente durante el periodo de la invasión. En la época de la Reforma, las rivalidades entre liberales y conservadores se agudizan y la enseñanza de la historia toma dos rumbos diferentes: en las aulas del partido ganador se impuso la imagen hispanófoba y pro Hidalgo de la historia patria. En las escuelas del partido perdedor se impuso la lectura hispanófila y pro Iturbide. Es a finales del siglo XIX cuando hace su aparición en las aulas oficiales un texto histórico con pretensiones de objetividad y verdad absoluta, sin caer en una factura positivista ni libre de prejuicios pragmáticos. La Revolución añade a la creación marcial, patriótica y antihispánica de México un toque de indigenismo e hispanoamericanismo, pero que no impide el uso de la tesis conservadora en las escuelas privadas de paga.

Para 1959 se dispone la oficialización de la enseñanza en el nivel primaria y con esto se suprime, por decreto oficial, la manera conservadora de enfocar el acontecer nacional en las escuelas primarias. Los primeros libros de texto gratuitos y obligatorios tenían el objetivo de infundir en la niñez nacional el espíritu solidario en los hombres a través de la historia del mundo y fomentar tanto virtudes civicas como el amor a México, por medio de la versión nacionalista, indigenista, liberal y revolucionaria de la historia nacional. Esta forma de enseñanza no obtiene los resultados que se esperaban y pronto asume una actitud de apertura y conciliación. Es interesante el factor dentro de los libros de texto gratuitos donde se le concede mayor espacio a los hechos de orden económico o de civilización y a los de orden intelectual o de cultura. Es decir, que ahora ya cuentan con un pequeño espacio los olvidados de la historia: los personajes de la serie vencida, que no cuentan con un nicho de adoración como los personajes de la serie vencedora.

La historia que se enseña actualmente en los niveles de primaria y secundaria supera en mucho a los modelos establecidos en tiempos de Antonio López de Santa Anna, Benito Juárez, Porfirio Díaz y Plutarco Elías Calles. Los discursos históricos de las escuelas de México se han dejado llevar por preocupaciones pragmáticas en primer término y, en segundo, por la razón teórica. Han pretendido hacer buenos hijos de la patria, ciudadanos virtuosos, gente solidaria con su nación y con el mundo, pero no personas bien informadas, y por lo mismo en la capacidad de saberse ubicar en el contexto histórico al cual pertenecen. Con la historia patria se busca la conquista de los ideales sociopolíticos de las luchas de independencia, reforma y revolución, pero que no profundizan  en una verdad histórica de los acontecimientos. Como algunos hombres del pasado deben servir de ejemplo a las jóvenes generaciones, se les maquilla y embellece, se les sacude y borra todo lo que no tuvieron de ejemplar, y como otros difuntos deben contribuir al destierro de la traición a la patria, de la dictadura, de la desigualdad y la injusticia; los afean de mil modos.

Las siguientes propuestas se consideran deseables para un mejoramiento de la calidad de la enseñanza de la historia en las escuelas de México:

  • Enseñar historia americana y mundial, no sólo la de México y sus estados, pero otorgándoles más tiempo a las últimas dos que nos son más propias y son poco difundidas por los medios masivos.
  • Continuar enseñando el pasado propio o nacional desde los tiempos más remotos hasta nuestros días, pero otorgándole mayor espacio a lo acontecido del siglo XVIII hasta la actualidad.
  • No quedarse solamente en el vínculo de los hechos de poder y de guerra, pero tampoco ofrecer el devenir de la civilización y la culturas como simples guarniciones del platillo de la historia política y militar.
  • No suprimir el relato de las grandes hazañas y de las acciones efímeras, además de conceder sitio a sucesos opacos e importantes.
  • No prescindir en los libros de historia de la “relación de los hechos”, pero tampoco de la comprensión de los mismos.
  • No expulsar a héroes de las historias patrias siempre y cuando tengan relevancia como agentes de cambio histórico las generaciones, las clases sociales, los partidos, los clubes, las empresas, los sindicatos y otros grupos de personas de índole económica y mundial.

Los libros de historia de México y de historia de los estados de la República Mexicana no deben concluir con la exposición de lo contemporáneo, sino proponer metas de acción colectiva para un futuro próximo. Las recomendaciones anteriores sólo se pueden lograr mediante herramientas para la enseñanza, sin nuevos manuales y auxiliares didácticos, pues habrá pocos libros de los ya vigentes que se ajusten a los objetivos de una historia verdaderamente mexicana y comprometida sólo con la verdad, ajena a cualquier indoctrinación.

Referencias

González y González, L. (2002). Obras I. Segunda parte: El oficio de historiar; Invitación a la microhistoria; Difusión de la historia. México: El Colegio Nacional.

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Contradanza de las Varas

19 Nov

 

 

 

 

 

 

Contradanza de las Varas.

Por:  Sulma Denice Gutiérrez Anaya.

Poster. Identidad cultural. Sulma Gutierrez

 

 

 

Cartel Científico

12 Nov

Un breve modelo de cartel inspirado en la charla con el Dr. Felipe López Veneroni

Propuesta de aprendizaje por vinculación

Propuesta de aprendizaje por vinculación

Rodrigo Velasco

La enseñanza de la historia de México en los planteles de educación media superior: Retos y Posibilidades

12 Nov

Los sistemas educativos en la actualidad están desarrollando una especia de estigmatización en cuanto a la pertenencia a un determinado plantel académico. El renombre de las instituciones tienen un peso importante dentro de las sociedades y repercute de diversas formas en el desarrollo de los estudiantes: aquellos que acuden a formarse a instituciones de renombre y prestigio son considerados casi de alto nivel, concepción errónea ya que no determina las capacidades que los estudiantes puedan desarrollar en dichos centros educativos. Lo contrario sucede con los estudiantes que acuden a planteles públicos: los imaginarios sociales los han convertido en individuos que no aprehenden ningún conocimiento que pueda ser aplicado en el entorno en el cuál ellos se desarrollan, ubicándolos en un nivel inferior de formación educativa nacional. Aunado a las desigualdades sociales que se viven en nuestra sociedad hoy en día, los estudiantes se enfrentan a una educación donde la enseñanza de la historia sigue reproduciendo modelos tradicionales donde la memorización y mínima reflexión provocan que los estudiantes pierdan el interés por aprender esta asignatura. En el siguiente análisis se darán a conocer los aspectos más importantes vinculados a la crisis que vive la historia dentro del sistema educativo mexicano.

Para Villegas (1990) el docente tropieza con tres problemas mayúsculos que dificultan la enseñanza de la historia en los planteles de educación media superior:

  • La falta de preparación de los estudiantes en temas específicos
  • El menosprecio por el estudio de la historia, en cualquiera de sus ramas
  • Los anticuados y débiles contenidos de los programas de estudio de la materia

En cuanto al primer elemento, los estudiantes de nivel medio superior arrastran, desde su formación en secundaria, un poco preparación para analizar diversos temas vinculados al estudio de los acontecimientos históricos de México. Los docentes son conscientes de que algunos temas se puedan manejar con fluidez, pero existen otros que no fueron abordados en la preparación del estudiante durante su estancia en el nivel secundaria. La crisis es visible: los estudiantes llegan al nivel preparatoria sin saber tomar notas y, en muchos de los casos, piden al profesor que les dicte la información para que el proceso sea más sencillo, y lo que sucede a continuación recae en la aplicación de los exámenes: los estudiantes sólo quieren que se les pregunte por el contenido de los apuntes.

Esto deriva en situaciones que Villegas (1990) pone de manifiesto:

          “Al inquirirse si han trabajado en forma de grupo, muestran una cara de espanto, pues su experiencia es que normalmente en dichos grupos de trabajo sólo uno o dos alumnos son los que trabajan y el resto se apoya en ellos, pues el profesor, por comodidad y flojera, ni imparte clase a la manera de cátedra, ni se dedica a enseñarles cómo se trabaja en grupo, cuando esta tarea se hace más bien obligatoria, y los resultados de ésta salvo algunas rarezas, son el profundo aburrimiento y una selección incorrecta de los materiales que se han de exponer en clase” (p. 135).

El segundo aspecto, vinculado con el desprecio por el estudio de la historia,  recae en la forma en la que los historiadores han analizado la historia y en la orientación de moda que ponga en práctica el Gobierno Federal y la Iniciativa Privada. Si los especialistas en la materia, tanto quienes la organizan, como las que la imparten continúan viendo temas aislados, sin conexión alguna entre unos y otros, y en especial sin referencia a nuestro país, escucharemos a los estudiantes decir: “No me importa conocer tantos nombres y acontecimientos; me va a ser más útil aprender lenguaje Cobol que saber cómo se desarrolló la Guerra de Secesión, la historia es pura mentira”. Pero lo más dramático que pueden expresar los estudiantes y que debe ser motivo de preocupación para todos es: “¿Para qué me sirve la historia en el momento actual?”.

Si los historiadores no tienen la intención de responder a las interrogantes que los estudiantes plantean sobre la utilidad de la historia en su vida cotidiana y profesional, no se podrá corregir la visión de los alumnos, y la disciplina corre el riesgo de desaparecer y convertirse en un área de intelectuales eruditos en busca de papeles viejos mientras cuentan historias divertidas o trágicas. Se debe demostrar a los estudiantes que la historia no desmerece en nada frente a las matemáticas, la física, la química, la biología y otras más.

Sin embargo, la disciplina histórica se enfrenta a una serie de dificultades para fomentar la enseñanza de la misma en los planteles educativos, comenzando desde las precarias condiciones en las que laboran los profesores, las cuales, derivan en un debilitamiento de los estudios históricos a nivel profesional en instancias especializadas. A continuación se muestran una serie de datos estadísticos provenientes del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, del año 2007, donde se muestran los resultados de investigación dentro del área histórica:

Área

Número

Investigadores

47

Profesores

1

Técnicos Académicos

20

Investigadores con estudios de Doctorado

41

Profesores con estudios de Doctorado

1

Investigadores con estudios de Maestría

1

Investigadores con estudios de Licenciatura

5

Tesis de doctorado dirigidas por investigadores

8

Tesis de maestría dirigidas por investigadores

15

Tesis de licenciatura dirigidas por investigadores

18

Artículos publicados por investigadores

16

Libros publicados por investigadores

13

Libros publicados por profesores

1

Libros publicados por investigadores como compilador o coordinador

 

12

Capítulos en libros publicados por investigadores

 

43

Capítulos en libros publicados por profesores

2

 

Para acabar con los problemas que tiene la enseñanza de la historia a nivel medio superior es necesario reflexionar sobre las debilidades que tiene el docente, pues en buena parte resulta responsable del gusto que pueda despertar su materia: debe readaptar la forma en cómo realiza sus notas de trabajo, evitando lo más posible nombres y fechas que no sean pertinentes, pero cuidarse de no ofrecer un panorama mecánico de la historia. Los apuntes deben ser amenos para que los estudiantes dejen de calificar a la materia como una de las más aburridas y sin sentido. Es necesario utilizar ejemplos que sirvan a los estudiantes para establecer un vínculo con su experiencia cotidiana proveniente de sus relaciones familiares. Las lecturas literarias de corte histórico gustan y enriquecen la cultura de conocimiento de los estudiantes. Finalmente, el profesor debe invitar a un grupo de alumnos para que expliquen de manera libre un tema, y no que ellos tengan que dar lo de todo el año.

Sólo con el trabajo de los especialistas en historia y con resultados concretos se puede hacer ver a las autoridades educativas y a las de los planteles que la misma importancia tiene mantener bien equipado un laboratorio de biología, que tener en funcionamiento proyectores, libros en la biblioteca, presupuesto y buena intención para hacer visitas guiadas tanto a museos como hemerotecas y edificaciones.

Referencias

Villegas Revueltas, S. (1990). Algunas reflexiones que se derivan de la enseñanza de la historia en el nivel medio superior y su incidencia en la Universidad, pp. 133-141. En Lerner Sigal, V. (1990). La enseñanza de Clío. Prácticas y propuestas para una didáctica de la historia. México: UNAM-CISE-Instituto Mora. 

¿Por qué investigar sobre la identidad cultural de un pueblo?

12 Nov

“Un pueblo no es verdaderamente libre mientras que la libertad no esté arraigada en sus costumbres e identificada con ellas.” Mariano José de Larra.

Cristo del cajoncito. Tequixquiac Edo. Méx.

Lo que se espera a futuro al realizar la investigación de Contradanza de las Varas en Tequixquiac es usar teorías sociales, antropológicas y principalmente comunicativas donde se puedan abordad el uso e interpretación de las identidades culturales no solo de los danzantes sino de todos los habitantes a los que son miembros de esta comunidad y que por tanto de una u otra forma los identifica.

Así pasa a nivel macro, con todas las tradiciones y costumbres de los diferentes lugares que hay en el país, una tradición fortalece la identidad de un pueblo, arraiga sus orígenes y mantiene encendida la llama de la pertenencia, o por el contrario, en ocasiones las personas se sienten avergonzadas por pertenecer a cierta comunidad porque lamentablemente son discriminados por su lengua, su raza y/o vestimenta, forma de hablar etc.

Es realmente preocupante que una tradición se pierda ya que conservarla significa mejorar a gran escala la situación por la que pasamos, porque refleja un sentido de unidad e identidad, basándose como eje fundamental en el respeto y otros valores que coadyuvan a mejorar y fortalecer la identidad de todo un país; México en éste caso, pero también crean una diversidad y por tanto una riqueza para no solo fortalece un territorio, sino una región como Latinoamérica, en la que tanta falta hace ya que “Un pueblo no es verdaderamente libre mientras que la libertad no esté arraigada en sus costumbres e identificada con ellas.” Mariano José de Larra.

Diversidad sexual, expresa tu cuerpo

12 Nov

Hace un par de semanas hubo un evento muy interesante en el Distrito Federal, un foro en específico. El Instituto Nacional de la Juventud del Distrito Federal  (INJUVEDF) organizó unas jornadas de Jóvenes por la igualdad, como primer foro se llevó a cabo Transjóvenes, un espacio dedicado al tema de la transexualidad, el transgénero y el travestismo en México y en la ciudad.

Se tocaron cuatro temas fundamentales: Lo trans en el sistema de salud, en el sistema legal, en la familia y lo trans en el tema de discriminación.

Debo comentar que a este foro asistieron muchos funcionarios públicos parte de varias instituciones encaminadas al prevenir la discriminación y enfocarse en la juventud.

La familia estuvo presente, varios padres y madres queriendo encontrar un lugar de información.

y por supuesto muchos jóvenes interesados en el tema, en la gran gama de identidades y expresiones de tu cuerpo para, después de todo, llegar a una plenitud.

En especial esta entrada la quiero dedicar a compartirles un poco de información en un formato audiovisual que es importante para desmitificar a la transexualidad y conocer un poco más sobre el tema, es la primera parte de dos de un documental de NATGEO sobre el cambio de sexo.

Espero lo vean y comenten lo que les pareció, en las siguientes entradas ahondaremos más sobre el tema, porque la diversidad somos todos y para emprender este camino hacia la tolerancia, el respeto y la libre expresión, también podemos conocer más.

Cristina Guevara

Integración de los jóvenes en el sistema universitario. Prácticas sociales, académicas y de consumo cultural

12 Nov

Siguiendo con la información de la línea de cultura, en esta ocasión parece muy pertinente abordar el texto del Doc. Adrian de Garay Sánchez “Integración de los jóvenes en el sistema universitario. Prácticas sociales, académicas y de consumo cultural”  

Esta lectura aborda  el tema de las prácticas sociales, académicas y de consumo cultural dentro de distintas  universidades públicas y  privadas de nuestro país. Resulta  interesante los hallazgos encontrados en la investigación; cabe destacar que a lo largo del texto se retoma Bourdieu y los planteamientos teóricos de V. Tinto y A. Coulon, que ayudan a ejemplificar  los hallazgos de la investigación.

Un aspecto relevante en la lectura son los espacios que el Doc. De Garay analiza, me refiero al espacio del sistema académico y el sistema social, en donde se analiza dos dimensiones: la estructura de la organización universitaria y  las prácticas académicas de profesores y universitarios.

Con respecto a estas dos dimensiones se  descubren cosas significativas que definitivamente ayudan a  tener y entender más acerca del conocimiento de  los jóvenes universitarios. Cabe resaltar  que el Doc. De Garay  para realizar su trabajo de investigación, retoma categorías  como estrato socio-económico, posesión de bienes culturales en la actividad escolar y prácticas académicas, en donde se arrojan datos que  demuestran que los jóvenes universitarios dedican poco tiempo a los estudios, además de señalar el poco capital cultural que los estudiantes traen al ingresar a la universidad. Otro factor que se menciona en  la lectura es la preocupación ante  la incapacidad de la institución educativa de generar estrategias que permitan que el alumno universitario tenga interés y un  acercamiento  a la cultura.

Entre otros datos que pueden mencionarse es que  la integración universitaria no depende del factor económico, ni cultural, no obstante, se hay  otros factores que intervienen en esta dinámica, como la edad, género, escuela de procedencia, estado civil, ambiente escolar, practicas pedagógicas del los maestros y condición laboral de los estudiantes.  Con los datos que se consideraron el Doc. De Garay se permite realizar una última categorización donde concluye que el 37% de los estudiantes se integran mejor al sistema social que al sistema académico de la universidad, y sólo 13% se integran totalmente a ambos sistemas.

Como se mencionó anteriormente, la investigación realizada por el Doc. De Garay posibilita  tener una interpretación más amplia con respecto a los jóvenes universitarios, así como ayudar a comprender la percepción que tiene los jóvenes de la cultura y las dinámicas que se establecen en el espacio universitario.

Bbliografía:

De Garay, A. (2004). Integración de los jóvenes en el sistema universitario. Prácticas sociales, académicas, y de consumo cultural. Barcelona, México. Ediciones Pomares.

Márquez Montes Dulce Carolina